Dualidades entrelazadas
Todo en el mundo está conectado, decía el genial Leonardo da Vinci. La obra de Luis Moro es un ejemplo de esta sentencia.
Sus dibujos inspirados en la obra del botánico griego Dioscórides, parten de una mímesis de las plantas alucinógenas y medicinales, llevándonos a un microcosmos donde arte y ciencia se dan la mano para revelar el conocimiento de la herbolaria, hoy oculto en las cajas anónimas de las medicinas de patente. La descripción que logra el artista en diminutos trazos se aleja de lo puramente botánico para ofrecer un colorido laboratorio de formas y texturas que dotan de carácter a plantas, hojas y pétalos. Se observa en los trazos un proceder mimético que paulatinamente se separa del mundo visual para introducirnos a lo fantástico. La finalidad es mostrar la belleza de la flora y su dramático papel como veneno y medicamento.
La imaginación no reconoce límites entre medicina y alquimia. El de Luis Moro es un recorrido visual por las biografías de la mandrágora, que arranca la razón de quien la ingiere; de la belladona, asociada con la provocación de la amnesia y hasta la muerte o del floripondio que sirvió de embrujo para acabar con la voluntad de los más virtuosos.
Más allá de lo anecdótico y lo botánico, Luis Moro propone un catálogo de bellas estructuras orgánicas, que lleva a ponderar un recorrido microscópico donde las sustancias psicoactivas operan sobre el funcionamiento de la conciencia, para alterar la percepción sensorial.
Productos de la dualidad del mundo natural, venenos o remedios, la labor del artista consigue detener la mirada para demostrar que todo lo que existe está ligado; su inteligencia y sensibilidad permiten leer los puntos en que la imaginación se conecta con el mundo.
José Manuel Springer Curador independiente – Crítico de arte